Sobre mí

Hector de Fuyerza y Calma

 

Quién soy, porqué estoy aquí, porqué tú estás aquí y porqué puedo acompañarte

Hola, soy Héctor Nuñez, pensador empedernido, médico desde que nací y para más datos, cirujano general por partida doble 😊. Vivo y trabajo en Galicia desde hace más de 10 años y donde está ahora mi hogar. Tengo 3 hijos con mi mujer Gesica con quien afortunadamente para mí, comparto cada minuto del día que puedo y nos divertimos mucho .

Lo que más valoro en la vida es mi familia y mi tranquilidad personal y esa búsqueda es la que me ha traído hasta aquí y hasta ti.

Esta es mi historia y un poco el porqué te puedo ayudar; seguramente te verás reflejado en algunos episodios.

Aquí vamos!

 

Hector en Quirófano
Aquí en quirófano, salvando vidas 😊

La residencia en Cirugía General es en cualquier lugar del mundo, muy, muy dura.

Guardias interminables y abundantísimo trabajo. Y por supuesto, la extrema competitividad de los compañeros porque al fin y al cabo, cada año éramos 6 residentes, pero el hospital no contrata 6 nuevos médicos cada año.

Al fin y al cabo, terminé ese período de residencia y me dí cuenta que no siempre el sentirse bien preparado es una garantía de éxito y en mi caso, de trabajo.

No me contrataron al terminar mi residencia.

Tuve que buscar trabajo y envié muchos correos, cartas e hice muchas llamadas para enterarme de alguna plaza disponible para este nuevo cirujano.

Trabajé en varios hospitales muy lejos de mi ciudad. En lugares alejados, en medio de la selva amazónica, donde alguna vez tuve que operar una paciente con la camilla quirúrgica apoyada en un banco, porque se caía.

Trabajé muchísimo y pasé muchas aventuras.

……………

Dejé amigos del cole, de la preparatoria, de la universidad, de la residencia.

Me dedicaba a trabajar y trabajar y trabajar. Me decía que por mi familia.

Hubo días que pasaba de un trabajo a otro, saliendo de casa un Miércoles y regresando un Sábado.

Bien no?

No.

Me enfermé seriamente.

Tuve una neumonía muy seria y tuve que parar de trabajar.

De hacer un alto.

Sabes qué?

Muchos días no comía, porque no me daba el tiempo.

Y dormía mas bien poco.

Merece tu cuerpo someterlo a ese estrés?

Tu vida merece reventar así?

No puedes vivir así, en serio. No puedes 

Me dí cuenta que tenía que cambiar.

Me dí cuenta que me estaba matando por llegar a buscar algo en el sobretrabajo, en “ser el mejor” y no estaba cuidando de mí.

No tenía amigos y el trabajo me estaba matando. O era yo mismo?

El estrés de estar siempre al máximo me pasó factura, porque el cuerpo expresa tarde o temprano todo lo que le haces y todo lo que piensas.

A veces solo tropieza, y a veces revienta del todo.

Paré porque mi cuerpo se detuvo, pero me obligó a pensar 

Decidí entonces intentar entender. Entender que es lo que me llevaba a esto.

Entender porque nos matamos trabajando 14 horas diarias; algunos de Lunes a Domingo.

Como siempre he leído mucho, comencé a buscar en los libros la respuesta.

Ya entonces leí muchos libros, pero no encontraba la respuesta.

Creía que al leer el libro ya debía haber cambiado y por supuesto que no funciona así.

Me sentía desolado y sin saber que hacer.

Podía ser peor aún

Además, mi mal manejo del dinero me llevo a acumular una deuda de más de 20 000 euros. Puede parecer poco para algunos, pero yo vivía sacando dinero de una tarjeta de crédito para pagar la otra, haciendo una especie de carrusel.

El trabajo no me llenaba y me sentía explotado y poco reconocido.

Decidí dejarlo todo y emigrar, buscando algo mejor.

Pero cuando escapas de un lugar, te llevas contigo a ti mismo. Tú y tus formas de pensar y de hacer te persiguen donde vayas.

No es el lugar, eres tú.

Mi mudanza a España puede llenar uno o 2 capítulos más que ya te contaré. Solo decirte que fuera de la ilusión inicial, es un período muy traumático y que la adaptación es durísima. Durísima.

Una patada en el culo 

Así que en una de esas lecturas que sí que seguía haciendo, en medio de esta mi búsqueda interminable, llegó a mis manos el libro: Tus zonas erróneas de Wayne Dyer.

Para mí fue un momento brutal.

Como si un terremoto destruyera toda mi forma de pensar, de sentir y de hacer en esos 30 últimos años!

Sí pudiera resumir en una frase el libro sería: Hazte cargo de ti mismo.

Hazte cargo. Tú llevas el mando.

 

 

Golpe de timón y nuevo mapa de ruta 

Aunque no es que cambié al día siguiente de leer Tus zonas erróneas – cambiar de un día para otro es imposible -, después de leerlo sí que me di cuenta de muchas cosas que hacía de forma automática o inconsciente y que básicamente se reducían a que culpaba siempre al entorno de lo que me pasaba y me enfocaba en pensar que los demás no me consideraban o que se portaban mal conmigo, en lugar de orientarme a mí y a mis sentimientos.

El estrés que me producía cada día era producto de enfocarme en lo exterior y no en mí.

Una vez hube entendido esto, fui dando pequeños pasos para entenderme y aceptar como era en ese momento.

Tenía que desprogramarme y reprogramarme de la forma correcta.

Cada día me repetía lo mismo: Soy responsable de lo que me pasa; soy responsable de lo que siento. Puedo decidir que sentir en cada momento.

Al principio fue más difícil, pero eso sí; cuando decido algo soy muy tozudo – alguna vez me han dicho que soy como un motor diesel: no doy tirones fuertes, pero cuando comienzo no paro – y esto me sirvió para seguir adelante.

Por supuesto que caí muchas veces, pero decidido a levantarme cada vez, poco a poco fui controlando más mis emociones. Poco a poco el estrés fue casi desapareciendo.

He visto la luz 😊  

El camino has sido largo pero la recompensa lo vale mil veces o más.

Está claro como debes suponer, que no soy un monje zen. No voy flotando por allí ni irradio ninguna luz a mi paso. Pero si que es cierto que la paz que antes no tenía, ahora sé claramente donde buscarla.

Hay días que me enfado y pierdo el control. Hay días que los niños me vuelven loco.

Hay días que en el trabajo todo es caótico.

Pero la vida es siempre así. Días buenos y días no tan buenos. Hay que aceptarlo.

He aprendido a regresar a mi interior y a encontrar la paz.

Es un camino en el que he avanzado, pero que nunca acaba.

Me alegro cada vez que me detengo y reconozco lo que estoy sintiendo porque es el primer paso para decidir que sentir. Puede parecer algo muy simple pero a mí y creo que a muchas personas les ha costado muchísimo conseguir. Reconocer lo que sentimos.

Puedo afirmar que ahora la mayor parte del tiempo estoy en calma, pase lo que pase.

Y que cuando me descontrolo, puedo volver a mí.

Te dirás quizá que no me han pasado muchas cosas, pero te aseguro que sí.

Mientras estoy contándote esto, han operado a mi madre de un cáncer de tiroides y a mi padre le operaron hace unos años de un cáncer de próstata. En ambos casos no he podido estar con ellos y no me ha quedado más que hablarles por teléfono.

No me gusta hablar de ello porque no quiero agobiarte con mis historias. Muchas cosas nos han pasado a ti y a mí. Y cada uno lleva sus heridas dentro.

Pero lo más importante es que tú, en tu interior, sepas lo que sientes y lo aceptes.

Y no te dejes inmovilizar por la ira, la pena, la preocupación, la ansiedad.

Puedes controlarlo y existe un método.

Puedes controlarlo.

Qué es lo que viene ahora? 

Justamente, me siento muy realizado de poder saber llevar mi vida cual barco en altamar, donde a veces hay tormentas ingobernables y piensas que vas a zozobrar; pero si sigues al pie del timón, todo pasa.

Y eso es lo que quiero entregarte: Fuerza y calma.

Es mi mantra y lo que me repito a diario: Fuerza y calma.

Tengo la plena confianza que podemos controlar lo que sentimos. Tengo la seguridad que se puede aprender.

Requiere práctica y decisión, pero cuando llegues a puerto y veas el mar en calma y el sol en el horizonte, tú sabrás que ha valido la pena.

Puedes lograrlo!

Un fuerte abrazo y te veo dentro.

Héctor Nuñez

Tu compañero en el camino

             

                                                                    

Este soy yo y mis dos hijos menores en La Coruña 😊y a la derecha mi hija mayor

 

Anexo:

Hitos de mi vida:

  • Cuando ingrese a medicina
  • Cuando conocí a Gesica (mi mujer)
  • Cuando ingrese a la residencia de Cirugía en Perú
  • Cuando nació Lucía
  • Cuando me mude a España
  • Cuando nacieron mis 2 hijos menores
  • Cuando complete el triángulo: agregue a la lectura el deporte y la meditación.
  • Lo mejor, siempre está por venir 😊

Y en esta parecemos 2, pero somos un monstruo de 2 cabezas, Gesica y yo 😊


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