Sobre Fuerza y Calma

Soy Héctor Núñez.
Esta es mi historia.

Soy médico y fundador de Fuerza y Calma. Mi acercamiento al mindfulness empezó con una experiencia personal: aprender a estar más presente en mi propia vida.

Héctor Núñez, fundador de Fuerza y Calma
Dr. Héctor Núñez
Médico y fundador
La persona detrás del proyecto

La calma también
se aprende viviendo.

Soy Héctor Núñez, médico y fundador de Fuerza y Calma. Este proyecto nace de mi interés por el mindfulness y por una forma de vivir con más atención, menos prisa y espacio para lo que importa.

Comparto una aproximación cercana y práctica al bienestar cotidiano, desde la experiencia personal y sin promesas de soluciones mágicas.

Conoce mi historia

Mi camino en la medicina

Nací en Lima. Como muchos médicos, fui el primero de la clase.
Estudié medicina y me especialicé en cirugía general en el hospital Edgardo Rebagliati Martins, el más grande del país.
En 2007 vine a España y repetí la residencia en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela.
Desde entonces he trabajado en Galicia y en 2019 me mudé a Madrid, donde vivo actualmente.
He vivido, sí.  Pero durante muchos años, viví sin estar realmente presente.

El punto de quiebre

Siempre iba por más. Cuando era estudiante quería ser médico.
Cuando era médico quería ser especialista. Luego superespecialista.
Y así se me pasaban los días. Cumpleaños, momentos, familia… todo borroso.

El estrés lo guardaba. Lo racionalizaba.
"Así es la vida médica", pensaba.
Hasta que un día me pregunté: ¿y si no tiene que ser así?

El descubrimiento

Llegué al mindfulness un poco por casualidad (o no).

Había matriculado a mi hija de 17 años en un taller de mindfulness en Santiago de Compostela en Quietud y me costó un poco convencerla en asistir.

Al final asistió 🙂 , pero al salir me dijo 2 cosas:

- Todas son mayores que yo y no estoy cómoda

- Tampoco estoy cómoda porque nos piden estar unos minutos en silencio y me siento incómoda así.

Así que al final no fue y por no perder la matrícula, fui yo 🙂

Y no me arrepiento en absoluto.

Desde entonces, practico mindfulness cada día.
Y también cuido mi cuerpo, mi descanso, mi alimentación.
Aprendí a vivir más aquí, menos allá.
A disfrutar el momento. A estar presente.

El dolor nos ha traído hasta aquí

Aunque ya hacía un tiempo que había buscado y practicaba por mi cuenta la meditación, estar en estos talleres me ayudó a organizarme y a convencerme más si cabe, que el camino es encontrarse con uno mismo.

Un camino largo y nunca mejor dicho; que dura toda la vida.

 

Mita, una de nuestro mentores comentó un día: Estamos aquí porque buscamos una salida. El dolor nos ha traído hasta aquí.

Es posible vivir, es posible cambiar

Queremos creer ingenuamente que porque vamos un día al gimnasio estamos ya en buena forma. O que porque comemos un día sanamente ya nos baja el colesterol.

Igualmente, si llevamos 20, 30, 40 o más años pensando de cierta forma, no es fácil cambiar nuestra forma de pensar y de hacer las cosas.

Para mí, la práctica es un aprendizaje cotidiano. No se trata de hacerlo perfecto ni de obtener un resultado inmediato.

Si se acepta que fallaremos, pero seguiremos adelante. Si tenemos paciencia para forjarnos nuevamente.

Es posible.

Podemos caminar juntos

No puedo decirte que yo lo he conseguido porque es un camino que dura hasta el último día de tu vida.

Pero sí puedo decirte que ahora vivo mucho mejor que antes.

Que ahora vivo más momentos de verdad. Que tengo más y mejores recuerdos.

Y que mi vida sí ha cambiado.

Y eso es lo que te quiero mostrar.

Un camino maravilloso hacia una vida plena a través de VIVIR EL PRESENTE.